8/11/15

Sin miedo al sentimiento

Quiero abrazarte, y que me abrazas, besarnos. Quiero sentir el abrigo de tu pecho desnudo al dormir, despertar confiando en ti. 
Quiero conocer aún más de ti, porque entendí que la risa se siente mejor cuando estoy contigo. Porque quiero apoyarte en tus decisiones, estar ahí y ser parte de ello. Construir esa intimidad que nace solo en medio del silencio.

Y es que Denisse Márquez no pudo haberlo escrito mejor... Quiero dormir contigo en el sentido más inocente de la palabra. Quiero darte un beso de buenas noches, apagar la luz y acostarme a tu lado. Quiero estar allí, y oírte respirar el mismo aire que yo. 

Y es que no es un tema solo de atracción, es simplemente que no quiero estar lejos de ti, porque quiero aprender a quererte tal como eres. Aprender a querernos aun siendo imperfectos. 

Porque puedo tener la seguridad que querrás mis caderas anchas y mis pechos pequeños, porque podre desnudarme frente a ti sin complejos, porque querrás mi cuerpo y mi alma por igual. Y yo querré cada lunar que hay en tu cuerpo, cada cicatriz de tu alma, cada recuerdo del pasado, un pasado que me hará valorar aún más quien eres. 

30/9/15

Parafraseando a Walter Riso y a Saramago

Necesitas de mucho valor para amarme. Soy una mujer marcada por mi pasado. Una mujer de carácter fuerte pero de corazón bueno. 
Me he levantado siendo más fuerte después de una aparente caída, o varias.
A través del sufrimiento aprendí cual es el verdadero valor de la vida y estoy dispuesta a darla por una buena causa.
Necesitas de mucho amor para curar mis heridas, mis desilusiones, mis equivocaciones, pero sobre todo, necesitas ser inteligente. Muy inteligente.
Porque tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. 
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirme en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¡Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!. 

12/9/15

Cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir

Dicen por ahí que cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir.

Una de las cosas más difíciles para mí es reconocer mis sentimientos. Pero muy a pesar de mi resiliencia sigo siendo una criatura romántica y sentimental. Sí transcribo las palabras de Allende porque en ellas he hallado la mejor descripción de esta chiquilina quien te quiere y jamás se arrepentirá de ello.

No planeaba que esto sucediera, es, es raro, pero pasó. Sabía que lograríamos todo cuento quisiéramos en nuestras vidas y proyectos. Aprendimos a querernos, nos convertimos en amigos, de esos que hacen planes juntos, que se dicen buenos días y buenas noches, de esos que comparten todo cuanto son y cuanto tienen.

Pero el estar diciéndonos “hagámoslo, hagámoslo juntos” es lo que me llevo a tomar una decisión. El destino nos llevará por caminos diferentes; es importante que lo sepas.

Me quieres, lo sé, lo siento cada vez que rodeas con tus manos mi cintura en tanto de puntillas recuesto mi cabeza en tu pecho para sentir los latidos de tu corazón. Y es que con cada abrazo que nos damos acomodas mi alma.  

Por ello hoy quiero agradecerte, aunque extraño parezca, el que hayas formado parte de mi vida, porque me enseñaste a vivir conmigo misma, a valorarme y amarme como siempre debí haberlo hecho.

Los sentimientos no siempre son sencillos. Pero hoy sé que lo que siento por ti me quita lo que debo darme a mí primero. Sí, siempre se da y sin pedir nada a cambio, pero inconscientemente me he visto, he visto a una mujer que te quiere y da todo por ti, una mujer que calla en tanto sueña despierta, una mujer que cree que algún día le verás como mujer, que espera dejar de ser la amiga.  

No puedo continuar entregándote algo que ni siquiera tengo para mí misma. Llego la hora de pensar en mí. Llego la hora de reconocer que deje de verte como amigo. Yo te quiero, quiero al hombre que hay en ti.  

Pero no, yo no soy ellas, no soy esa chica de bares a la que conquistas con trivialidades poco sentimentales, no soy la chica que sacas para llevarla a un motel, no soy la bebedora de whisky, la que fuma marihuana, escucha rock y sigue tus pasos como una sombra. Yo, yo soy una mujer.


Una mujer que supo darse cuenta a tiempo que quererte no es ni será suficiente.



26/8/15

Me voy


El error es no haber sido sincera contigo. El error fue dejar ser a un sentimiento un secreto a voces.
Me sentí tan atraída por ti por ese aire apasionado y seguro que te hace ser.
Siempre supe que entre nosotros nunca llegaría a pasar nada, porque nuestras vidas son bastante distintas, pero la conciencia realista no evito que aprendiera a quererte, y por ello equivocadamente intente seguirte el ritmo, de acostumbrarme a ese paso extremadamente rápido que llevas de la vida, pero en el intento deje de ser quien soy.
He sido mi propia “carcelera” los últimos meses; no eres el culpable, es importante que lo sepas antes de seguir.
Busque transferirte toda mi fuerza y poder en nombre de lo que me haces sentir, pero esta clase de sentimiento tan solo ha destruido la conexión con mi propia fuerza. Deposite en ti mi fuerza, mi seguridad; y recalco no es un reproche asumo la responsabilidad de mis sentimientos, no me obligaste a quererte, yo decidí hacerlo.
Aun siendo tan distintos conectaste con mi corazón, y quiero creer que me has respetado profundamente, me prestaste apoyo, te convertiste en mi amigo y agradezco a la vida que lo hayas sido; pero ha llegado el momento al que tanto temía, debo irme.
Me voy agradeciéndote todo cuando hiciste por mí, me voy porque antes de quererte a ti, mi amor propio no me permite seguirte.
Me voy guardando en mi piel nuestros abrazos, esa sensación de sentir el latido de tu corazón, la respiración pausada de tu pecho y el olor de quien eres en esencia.
Sí, me voy guardando en mis recuerdos quien en realidad eres, porque esta chiquilina conoció a un hombre maravilloso que le enseño la gran lección de amarse así misma antes que a los demás. 

16/7/15

En este momento de mi vida

Subí al tercer piso con un ligero equipaje, consciente de que al cumplir 30 no pasaría desapercibida. Para bien o para mal el numerito este nos confronta sobre lo conseguido y lo pendiente por alcanzar, todo gracias a la presión social que se ejerce sobre cada mortal en esta tierra.

Casarse, trabajar, tener hijos o abandonar el hogar paterno son la idea central de cualquier conversación en la que una se vea involucrada.

Las expectativas de lo que debía alcanzar versus lo que verdaderamente logré al llegar al tercer piso es el origen de los más épicos conflictos a los que hoy me enfrento.


En los últimos seis meses de mis treinta años han surgido ciento y un interrogantes, he sentido miedo, angustia, temor, me he “torturado” a mí misma, pero la montaña rusa de emociones la he vivido a plenitud y consciente.

A dos días de hacer cumplido treinta y un años veo en el espejo el reflejo de una mujer que está defendiendo sus ideales; no lo que la sociedad demanda de mí,  y aunque es un desorden puedo decir que es esta la mejor etapa de mi vida, porque en los últimos seis meses aprendí que lo común no necesariamente es normal, que ser buena no es sinónimo de ser idiota, es tan solo una virtud, porque parafraseando a Charles Chaplin, decidí que mi cuerpo desnudo le pertenecerá solo a aquel que se enamore de mi alma desnuda, porque el tamaño de mis pechos no definen mi valor, aprendí que suponer no es una opción, que ser autentica es un deber conmigo misma, que hacer y dar siempre lo mejor es tan solo un compromiso con mi mente y mi corazón, que sí alguien me lastima es porque yo así lo decidí, soy dueña de mis emociones.

Es decir en este momento de mi vida en el que llevo mi cabello largo, en el que las gafas me siguen caracterizando gracias a la miopía, al astigmatismo y a un coágulo en la vena central de mi ojo derecho, en el que sigo midiendo lo mismo de hace diez años, en el que soy más consciente que nunca de mi diagnóstico médico, en el que sigo siendo asustadiza y le sigo teniendo miedo a los temblores… me he reconocido desnuda en cuerpo y alma, reconociendo a la mujer que soy, una mujer activa, ingeniosa, ocurrente, imaginativa, creativa, con dones y talentos desbordantes, desafiante y ambiciosa, con un carácter hermético, testaruda, una mujer que piensa, repiensa y medita, rigurosa aun siendo un tanto indisciplinada, con un sentido inminente de equidad; y aunque me siento vulnerable me exijo ser fuerte, sobre todo en este proceso de cambios y transformaciones, porque entendí que mi vida me pertenece y ser la extensión de otros no es una opción, y es que está bien que no estén de acuerdo conmigo, la discrepancia es enriquecedora. Porque en este bombardeo de comentarios que van y vienen en mi contra, simplemente me pregunto ¿Qué puedo hacer mejor? 


En fin, llegue a mis treinta y un años con una cuenta bancaria que está en cero, una casa por pagar, dos tarjetas de crédito, llegue siendo un número más en el infinito índice del desempleo, llegue con el mismo equipaje con el que me prepare para llegar a los treinta hace un año y aunque no han sido días fáciles recuerdo una frase Nora Ephron “Sobre todo, sé la heroína de tu historia, no la víctima”.