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15/10/12

En cuarentena


Tu lengua es como el fuego
que quema con tan solo rosar la piel.
Tu lengua enmudece toda palabra,
hasta acortar la respiración.
Tu lengua es peregrina
.

Ella hace de una secuencia de besos
el placer.


Tu lengua con sabor a hierbabuena
deja latidos de deseo en la piel.
 
Tu lengua salvaje

rompe las murallas de los labios.
De mis labios.
Tu lengua que se instala en la piel 
haciendo remolino de besos,
detonaciones de besos que estallan en silencio.

Tu lengua es malcriada, decidida y cálida  
ante mis malos intentos por detenerla.


5/5/12

Leer, esa es la cuestión


Después de leer el articulo de Homero Aridjis, Que te muerda algún libro. 

En mi caso la disyuntiva es dormir o leer, esa es la cuestión. He de agradecer, antes de continuar la imposición de mi padre – En esta casa no se ven telenovelas.

No hay duda de que es un hombre sabio, me hizo cambiar la televisión por el apacible placer de tener entre las manos un libro, su olor, su textura, las dimensiones que en ellos se encierra. El poder sentarse a deslizar entre los dedos las hojas que van tejiendo en el aire una historia, hilvanando en el cielo un destello.

El envejecer y rejuvenecer con cada libro, el reír al punto de que duela la panza, el llorar desconsoladamente y suspirar deteniendo la lectura para mirar con los ojos cerrados un más allá lo que en realidad es tan cercano, entre cada una de las letras escritas tan perfecta y delicadamente, cuales cómplices al placer de quien les lee.

Tras cada libro leído, quedan en papel plasmados los pensamientos reflexivos que calan en quien aprende a ver en la lectura una manera de vivir.

Soñamos, aprendemos, volamos al leer. Soñamos, aprendemos, volamos al escribir.