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5/12/11

Los crótalos


El sonido galopante de los crótalos 
me acompaña mientras camino,
la música folklórica egipcia
se adentra en mis oídos,
y entre golpe y golpe mi cuerpo baila.

Vuela mi falda
danzan mis labios en silencio
se entrelazan mis piernas
se contrae mi vientre
y al compás improvisado del cuerpo,
sonrío. 

El sonido, 
el galopante sonido, 
que va más allá de la luz, de la oscuridad,
no necesita de palabras, ni murmullos.

Darbuka, mizmar marcan con notas
una danza ajena al individualidades, única.


Y deslizo mis dedos sobre el viento, y siento, 
siento ese galopante sonido de los crótalos en mi cuerpo.

4/5/11

Danza

Suavemente danza mi alma
sobre la tierra fértil que me vio nacer,
cautivada por el seductor golpe del darbuka,
que reaviva mi corazón,
y en un instante de eternidad,
sutiles suspiros se trasforman en movimientos,
y la música se apodera de mi.
Mi alma excitada,
mi cuerpo excitado,
danzando hasta llorar,
a veces de alegría,
otras de sombría tristeza.
Me convierto en un ave inatrapable,
cargada de emociones que trastocan el cielo.
La danzaen mi cuerpo, luminosa palpable, eterna.