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9/9/11

Las güilas, los carajillos

Los que jugábamos entre el patio de las casas, los que correteábamos a los pollos de tío-tío.

Los que nos encaramábamos en el pick up de papá para subir a Las Nubes, en Coronado.

Las güilas y carajillos que nos creíamos las historias de mita, leyendas y cuentos pueblerinos.  

Los que comíamos moras, apeábamos granadillas, los que nos íbamos pal bajo del río, y cogíamos café en vacaciones de fin de año.  

Los que le sacábamos brillo al piso con tal solo un par de medias viejas, los que veíamos Súper ratón, Súper Campeones, Heidi, La Casita de la Pradera, Odisea Burbujas, y otros cuantos más en la sala de alguna casa del barrio, o la alameda.

Güilas y carajillos que nos choreábamos tomando café con gatos y natilla, sin poder faltar las galletas de panadería con mantequilla. Los que comprábamos una pitufa, bolis y helados de palito en la esquina.

Los que sudábamos corriendo de aquí pa´allá, de allá pa´acá, y si salía alguno herido, no había nada que un poco de hielo no pudiese resolver.

Las güilas, los carajillos, que hoy decimos ¡Qué buenos tiempos aquellos!

30/7/11

Octubre en julio (29)

2003, sábado 11; hace ocho años, una noche fría como la de hoy, amanecimos sentados escuchando a un ciervo recitar un repetorio que aún vos tarareas cuando lo escuchas. Una noche fria en que acabamos con lo q quedaba en aquel entonces en nuestros pulmones. Vos y yo sentados bajo ese cielo confabulando contra nosotros mismos. Yo abrigandome en vos, vos abrigandote en mi. Una noche escasa de estrellas y embriagada de palabras; una noche difícil de olvidar. ¿Qué te quiero? Vos sabes que si, tanto así q hasta vos mismo me lo decis.