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20/9/11

Massdrama

Por mucho que escriba, que racionalice, que piense, si le doy cuerda al asunto me vienen esas ganas incontrolables de vomito. Lo más importante, pienso, es mantener la calma, ser práctica y arreglar vía legal el "drama". Es lo que ha dicho el abogado, en estos momentos mucha calma, no aceptes que se omitan los derechos que la legislación otorga. ¿Tiempo? No tengo todo el tiempo del mundo, el 15 de setiembre ya pasó. Es verdad, me han echado, me han dejado en paro, con los bolsillos vacios, y salidos, por aquello. Cometí un error, un error gravísimo, considerar buscar un empleo y decir adiós a los colegas. 

16/9/11

Menudo día de mierda

No estoy borracha, ni perdida, ni tengo el cerebro embotado, sin embargo, es como una pesadilla, aunque no debería serlo.

Me doy un pellizco en el brazo y, aunque poco, algo siento, y no sé si es a raíz de que la cabeza me da vueltas, o de la congoja.
¿La cabeza? El problema es la cabeza, que nunca se sabe cómo va a reaccionar. Había transcurrido el día como un día cualquiera, pero como otro día al fin de cuentas, no sé en donde tenía la cabeza para andar haciéndome perdonar sin razón alguna.

La primera línea me dio en el hígado, diría yo, parecía que lanzaba gritos, y apenas comenzaba lo peor: una despedida precipitada, un silencio de muerte, y de pronto una serenidad aplastante, como si nada tuviera que ver conmigo, solo las ganas irresistibles de tomar café, fuertísimo, eso sí.
No se trata ahora de recurrir al egocentrismo implacable, pues resulta una solución muy fácil echarle toda la culpa al drama. La culpa no ha sido mía, de eso estoy convencida, quizás por eso la feroz actividad del café en mi estómago me devolvió la calma.

¿Y qué va a pasar?, todo directamente a la mierda.


Nunca pensé que tuviera esas dotes de prepotencia, aunque debo reconocer que le quedo esplendida la función sin guión, ni telón ante una situación abiertamente caótica, que a mi me llevo a casa despedida y agotada.