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12/9/15

Cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir

Dicen por ahí que cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir.

Una de las cosas más difíciles para mí es reconocer mis sentimientos. Pero muy a pesar de mi resiliencia sigo siendo una criatura romántica y sentimental. Sí transcribo las palabras de Allende porque en ellas he hallado la mejor descripción de esta chiquilina quien te quiere y jamás se arrepentirá de ello.

No planeaba que esto sucediera, es, es raro, pero pasó. Sabía que lograríamos todo cuento quisiéramos en nuestras vidas y proyectos. Aprendimos a querernos, nos convertimos en amigos, de esos que hacen planes juntos, que se dicen buenos días y buenas noches, de esos que comparten todo cuanto son y cuanto tienen.

Pero el estar diciéndonos “hagámoslo, hagámoslo juntos” es lo que me llevo a tomar una decisión. El destino nos llevará por caminos diferentes; es importante que lo sepas.

Me quieres, lo sé, lo siento cada vez que rodeas con tus manos mi cintura en tanto de puntillas recuesto mi cabeza en tu pecho para sentir los latidos de tu corazón. Y es que con cada abrazo que nos damos acomodas mi alma.  

Por ello hoy quiero agradecerte, aunque extraño parezca, el que hayas formado parte de mi vida, porque me enseñaste a vivir conmigo misma, a valorarme y amarme como siempre debí haberlo hecho.

Los sentimientos no siempre son sencillos. Pero hoy sé que lo que siento por ti me quita lo que debo darme a mí primero. Sí, siempre se da y sin pedir nada a cambio, pero inconscientemente me he visto, he visto a una mujer que te quiere y da todo por ti, una mujer que calla en tanto sueña despierta, una mujer que cree que algún día le verás como mujer, que espera dejar de ser la amiga.  

No puedo continuar entregándote algo que ni siquiera tengo para mí misma. Llego la hora de pensar en mí. Llego la hora de reconocer que deje de verte como amigo. Yo te quiero, quiero al hombre que hay en ti.  

Pero no, yo no soy ellas, no soy esa chica de bares a la que conquistas con trivialidades poco sentimentales, no soy la chica que sacas para llevarla a un motel, no soy la bebedora de whisky, la que fuma marihuana, escucha rock y sigue tus pasos como una sombra. Yo, yo soy una mujer.


Una mujer que supo darse cuenta a tiempo que quererte no es ni será suficiente.



18/5/14

Al final

Esta vez el canal y la frecuencia del mensaje variaron./ No escribiste entre semana, esperaste al fin de semana. / Escribiste exactamente a siete meses de aquel sábado en el que sin más nos dijimos “adiós”. / Escribiste antes del clásico, bajo un aguacero, de noche y sin aviso alguno. / Escribiste confesándote… confesándome. / Escribiste creyendo volver a encontrarme tan enamorada como hace diez años, incluso como hace siete meses atrás. / Pero escribiste omitiendo el paso y el peso de los años. / Te quise tanto. / Deje que encendieras y apagaras la luz. Que llegaras y partieras sin más./ No negare que avivaste en mí ese sentimiento al que llaman amor. Pero hoy nuestras vidas son distintas. / Y aún así escribiste cuando descubriste que al final soy la única persona con quien puedes ser quien eres, con quien quieres serlo. / Escribiste acostumbrado a mi soledad, esa soledad fruto de una convicción errada. Escribiste creyendo aún tenerme.