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14/4/11
Reencuentro
Después de implorarle al destino que no te llevara con él; dejando salir en silencio lo que me haces sentir llore.
Llore, intentando atrapar el ayer, cuando amanecíamos en medio del frío de la noche sentados en la húmeda hierba de la sabana.
Y al levantar mi rostro y secar mis lágrimas te sentí tan lejos; tan lejos uno del otro vagando en medio de la bruma, y en ese momento se erizo mi piel, al comprender que el abrigo de tus brazos sobre mi espalda era tan solo un recuerdo acompañado por el canto de un ciervo que aún te exalta escuchar.
Porqué, porqué nos dejamos morir cuando rozábamos con ternura nuestras almas.
Te necesito, y quiero estar contigo. Lo sé, lo sé, es mejor aguarda silencio; pero cuando trato de olvidar te escucho de nuevo: - hace tanto tiempo que espere que pasara esto.
Quisiera creer que lo sentiste, que lo deseaste; tanto como desee nuestro encuentro; pero no te escuche cuando al atardecer me dijiste - no me dejes dormir, pero lo hice te deje dormir a mi lado tan cerca, tan lejos.
"tu corazón es demasiado grande para ver esas cositas, aunque no te arrepientas de lo que haces"
¿Te arrepientes? Yo, yo no.
11/4/11
“Estamos vivos, hay que seguir”
Le he dado un vistazo a la noche, y me he puesto a recordar los amaneceres llenos de nostalgia que nos llamaban a confesar el paso fúnebre que cargábamos al andar.
me he puesto a recordar como velabas mi felicidad, con la fuerza venidera del camino largo que recorríamos al hablar.
me he puesto a recordar, y al recordar algo luminoso, y sin igual, me inundo en lágrimas al mirar atrás.
recordé nuestro confesionario, ese impenetrable rincón que nos protegía y en donde algunas veces peleamos codo a codo; yo desahuciada, y vos sin esperanza alguna de volver a sentir.
y recordé, recordé como nos levantamos, cuando vos dijiste “estamos vivos, y hay que seguir”
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