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30/9/15

Parafraseando a Walter Riso y a Saramago

Necesitas de mucho valor para amarme. Soy una mujer marcada por mi pasado. Una mujer de carácter fuerte pero de corazón bueno. 
Me he levantado siendo más fuerte después de una aparente caída, o varias.
A través del sufrimiento aprendí cual es el verdadero valor de la vida y estoy dispuesta a darla por una buena causa.
Necesitas de mucho amor para curar mis heridas, mis desilusiones, mis equivocaciones, pero sobre todo, necesitas ser inteligente. Muy inteligente.
Porque tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. 
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirme en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¡Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!. 

5/10/14

La talla de mi brasier

¡Dios bendiga a quien invento el brasier! Por cierto ¿Quién lo invento? Google respondió a mi pregunta con aproximadamente 176.000 respuestas.

Bien, después de leer las primeras tres de ellas en síntesis el brasier tiene aproximadamente unos cien años de existencia, sobre su creador no me quedo muy claro, la historia habla de Otto Titzling, Phillip de Brassiere, Wallace Reyburn, Hermine Cadolle, Pierre Poiret y finalmente se menciona a Mary Phelps Jacobs, en fin quien fuese entre ellos ¡Dios le bendiga!

Existen alrededor de esta prenda una serie de datos interesantes, por ejemplo durante la Primera Guerra Mundial Estados Unidos obtuvo 28 mil toneladas de acero, producto de los corsés, los cuales pasaron a ser tan solo metal fundido.

Otro dato que me llamo la atención, es que al igual que los condones y ataúdes, la producción de brasier fue “estándar”, hasta 1928 que Ida Rosenthalu, comenzó (como llamamos los mercadologos) la segmentación de un producto por siempre imperante.

En los años sesenta una quema de brasier se convirtió en la voz de mujeres que reclamaban sus derechos y libertades sexuales.

Cuando surgió en mi cabeza escribir La talla de mi brasier estaba sentada en una mesa de tragos con dos hombres, mientras los escuchaba hablar sobre lo que ellos consideran un importante atributo femenino (los pechos), fue escuchándolos que me di cuenta de cuantas veces he sido participe pasiva en conversaciones de este tipo, por ello decidí empezar a escribir.

Somos juzgadas por el atractivo de nuestro cuerpo, especialmente por el tamaño y forma de nuestros pechos y sumado a ello somos bombardeadas por la industria de la lencería, que vino con el propósito de “ayudarnos” a aumentar nuestros pechos; muy solidario de su parte, ya que entre más grandes sean; sin generalizar, es mejor visto.

Entrando a la adolescencia mis padres me regalaron un libro llamado el Desarrollo integral del adolescente de Nancy Van Pelt, libro que años después leí con fines académicos. El capítulo tres se titula La niña preadolescente, en el cual tres páginas hablan sobre el desarrollo del busto.

Uno de los párrafos que más llamó mi atención en este apartado fue “Algunas chicas no saben qué hacer con su busto cuando se desarrolla. No saben si ocultarlo o exhibirlo. Si procuran ocultarlo, eso significa que tratan de ocultar el hecho de que están entrando en la adolescencia. No hay necesidad de hacerlo. Pero tampoco deben exhibir su busto usando blusas excesivamente escotadas o prendas de vestir demasiado estrechas. La gente debería sentirse atraída a ella por su persona y no por su busto”. Esas últimas quince palabras marcaron mi vida.

La talla de mi brasier es 36B, mis pechos sobrepasan el tamaño de mis manos. Mis pechos, sí, mis pechos, ellos son míos, le pertenecen a mi cuerpo, son una extensión de mí, pero no me definen, porque soy más que una talla de brasier, porque no he necesitado en treinta años exhibirlos para recibir un elogio, porque puedo vestirme sin necesidad de dejarles ver, nunca han sido el centro de atracción ante un hombre o en medio de una conversación porque tan solo son parte de mi anatomía.

Una talla de brasier no define quienes somos o cuan merecedoras de amor podemos ser. Una talla de brasier es tan solo un número que nos permite sentirnos cómodas y bellas al vestir, es tan solo un símbolo que nos hace ser mujeres, tan solo eso.

Por ello yo bendigo mi sexo, bendigo mi cuerpo y mis pechos talla 36B.



16/7/10

I just want you to know whi I am

Solo quiero que tu sepas quien soy yo que descifres las palabras que digo en silencio que descubras el resplandor en mis ojos solo quiero que tu sepas quien soy yo que percibas el olor de mi piel la calidez de mis labios la embriaguez de mis ideas el poder de mis pensamientos solo quiero que tu sepas quien soy yo que puedas comprender mis lágrimas y disfrutar de mis sonrisas que puedas respirar mi aire y alentar con el tuyo mi alma solo quiero que tu sepas que soy un pétalo cálido un pétalo sincero una mujer que desea ser amada.