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4/8/12

Sleepwalking


Una noche, un lugar. Bahamas. Costa Rica, Cuba, Colombia, El Salvador. Un escenario creando sonidos. La cumbia, el funk, a brinquitos, despeinados.

Una noche psicotropical, donde se amalgaman causas sociales y medioambientales entre partituras musicales que despliegan entre la gente ritmos latinos y africanos, una mezcla creativa de ellos.

Músicos que hacen latir en el tímpano las raíces de una historia musical en medio de una estampida de percusión que se adentra en el cuerpo. Saltos en aumento, sin parar, al ritmo de la música, tan bailable, aún para aquellos que nunca hayan usado zapatillas.

Un trance hipnótico que desafía al tiempo aun cuando la banda cree acabar.

5/12/11

Los crótalos


El sonido galopante de los crótalos 
me acompaña mientras camino,
la música folklórica egipcia
se adentra en mis oídos,
y entre golpe y golpe mi cuerpo baila.

Vuela mi falda
danzan mis labios en silencio
se entrelazan mis piernas
se contrae mi vientre
y al compás improvisado del cuerpo,
sonrío. 

El sonido, 
el galopante sonido, 
que va más allá de la luz, de la oscuridad,
no necesita de palabras, ni murmullos.

Darbuka, mizmar marcan con notas
una danza ajena al individualidades, única.


Y deslizo mis dedos sobre el viento, y siento, 
siento ese galopante sonido de los crótalos en mi cuerpo.

29/6/11

Silencio, Octavio Paz

Así como del fondo de la música brota una nota que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras y las grandes, y queremos gritar y en la garganta se desvanece el grito: desembocamos al silencio en donde los silencios enmudecen.

4/5/11

Danza

Suavemente danza mi alma
sobre la tierra fértil que me vio nacer,
cautivada por el seductor golpe del darbuka,
que reaviva mi corazón,
y en un instante de eternidad,
sutiles suspiros se trasforman en movimientos,
y la música se apodera de mi.
Mi alma excitada,
mi cuerpo excitado,
danzando hasta llorar,
a veces de alegría,
otras de sombría tristeza.
Me convierto en un ave inatrapable,
cargada de emociones que trastocan el cielo.
La danzaen mi cuerpo, luminosa palpable, eterna.