Vive buscando en la inmensidad del amanecer el amor verdadero, el amor que arrebata dulces versos, y puede vislumbrarse sin temores. El amor que se vive, el verdadero, el que se siente entre el aire,y deja la sensación de no temer al mayor sentir, porque se vive en plenitud el mas bello de los sentimientos.
4/12/07
Cerrando ciclos
por: Tatiana M. Vargas Mora
Que hago con este miedo que siento en mi alma al ver que tu nombre poco a poco se convierte en una sombra que se ríe de mis versos. Ya tus besos no me besan, y mis labios insisten en buscarte al caer la noche. No podemos evadir la realidad, ni ganarle al destino que conoce más de nuestra esencia que nosotros mismos. Aunque duele verte partir, rasgando mis palabras que titiritan por ti, debo comprender que el camino que nos unió ha llegado a encontrarse con el final, y aunque obliguemos nuestro andar, la realidad nos distancia cada dia más. Mi alma aun no aprende, pero mi mirada ha empezado a desdibujarte al llegar el amanecer, fielmente estarás en mis recuerdos, pero aprenderé a sacar tu nombre de mi alma que te piensa y sueña. En mis versos y oraciones siempre estarás, tan solo espero que al mencionar tu nombre no llore mas mi alma.
20/11/07
Un motivo más
por: Tatiana M. Vargas Mora
Quiero despegar tu nombre de mi cuello y quebrantar mi alma para poder despertar de nuevo, perderme en el tiempo y matarte de mis recuerdos, volar lejos de tu nombre y dejar de escribirte cada verso que sale de mis pensamientos.
Los motivos sobran, y aun así no logro odiarte. Tu amor es una espina que se atraveso en mi pecho, y no me deja ver de nuevo el amanecer. Trepraste mi alma con tu voz,y dejaste tu huella en mi piel. Tengo miedo de amarte como lo hago, cuando vienes y te vas sin mi... porque juegas con mis labios, mientras rozas con tus pensamientos un nombre que no lleva las letras de mi esencia. Le restas color a mi vida, y aun así me pides que deje mi invierno para llegar hasta ti... Te ries de mi amor, te ries de mi sentir, cuando tus besos son inventados y ficticios. Nuestro futuro es una sombra que lleva nombre. Somos dos reflejos sin matiz. Ya no beses más mi alma, ni me acompañes al anochecer, porque entre nosotros no habran mas amaneceres.
12/10/07
Siempre
Por: Tatiana M. Vargas
Siempre estuviste aqui -aun lejos- al otro lado del amanecer, aun distante de la tarde. Siempre estuviste aqui -aun lejos- inaccesible al tacto, aun en contra de las horas. Cercano hasta dolerme sin poder tocarte, con tus ojos mirando mi corazón. Siempre estuviste aquí -aun lejos- velando mis noches, escuchandome, hablando a mi odio que sordamente prestaba atención. Siempre estuviste aquí -aun lejos- detrás de mis pasos, al pie de la cama, cercando las montañas que pintaba con versos. Siempre, siempre estuviste aquí incumpliendo la condena, dejando en plazos rotos el castigo improrrogable de no alcanzar al olvido.
23/8/07
Abismo
Esta tarde vengo a decirte que no soy capaz, que mis versos agonizan y ya no tengo letras que conjuguen con tu nombre. Pero siempre regresas, regresas como la brisa en forma de palabras, y aquí estoy sentada a la orilla de mi cama intentando mutilar mis manos que no dejan de escribirte. Dando vueltas alrededor de la cama el misterio de tu rostro no se esfuma de mi mente, y en un trozo de aire de nuevo mis manos te escriben. Y nada puede hacer, no puedo evitar que te apoderes de mis manos y mojes con tu ausencia mis labios convirtiendo en tormentas mis ilusiones. Me atrapaste, en un callejón me atrapaste; porque hay cierta clase de cosas que no podemos evitar, porque hay ciertas cosas que nacen en mí ser sin pedir permiso. Pero sólo tu, con tu imponencia vienes a arrebatarme mis manos y con la habilidad suficiente me haces caer de nuevo en tus brazos, abrazándome en tu pecho, golpeándome con tus labios que se resbalan siempre tan cerca de los míos para zafarme de esta rutina, para hacerme desaparecer como una nube misteriosa al amanecer cubierta por tu piel. Esta tarde vengo a decirte que no tengo letras ya en mis manos, no tengo palabras que conjuguen con tu nombre, ya no hay momentos solo silencios, para que nunca olvidemos que fallamos, y el acorde de tus nombre y el mió ya no tiene historia, y aunque no sea capaz de mutilar mis manos puedo arrancarte de mis pensamientos.
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