El cubo de
cristal se desquebrajo, la presión acabo con su delicadeza y ha reventado en
mil pedazos lo que alguna vez fue. / Entre los
escombros han quedado mitigando los recuerdos que él encerraba, las horas hechas
verso, las fracciones del tiempo hechas vida, muerte. / Es casi
media noche, el cubo de cristal desaparecido hace eco. / No es
posible conciliar el sueño, no nunca ha sido mi fortaleza.
6/6/12
4/6/12
How low can you go
El tiempo marca el ritmo, las
circunstancias los compases, las notas altas y bajas precipitan el sentir del
vivir antes de morir. / He ahí el significado de la barra de un bar. Del desliz
de las botellas. De las palabras que no vacilan. / Es sencillo, vida versus
muerte, muerte versus vida. Y al final todos los pecados se echan en un mismo
saco. / Las verdades, las mentiras. El solo de las trompetas. El amanecer a
escondidas. / Sos leal. Sos compañía. Soledad, how low can you go.
29/5/12
Declaración de amor
Yo confieso que me encantas. Que me encanta que seas
tan miope como yo. Y entre tantas cosas
que me encantan, por ejemplo, el verte esbozar una sonrisa, el silencio prolongado
que guardas al escuchar, la manera en que tomas una cerveza, una tras otra... esa melena rebelde
que no dejas de alborotar, los colochos rejegos que cortas a punta de tijeras; probablemente
las que encuentras en algún rincón empolvado de casa. El olor a vos que
se queda en mi, aun cuando el sueño vence al despertador. Es tan simple, tienes ese
algo que no sé que es, que me encanta.
28/5/12
Ugly patito
La espesura de la noche que
embriaga,
Y entre tanto brindo:
amalgama realidad versus fantasía.
Campo minado es hoy mi mente.
Palabras que hacen que eco, silencios que hieren.
El olor a cafeína se esparce, se
concentra el insomnio,
y las voces del pasado retumban.
Ugly patito!
Pasa el tiempo, presente
realidad que se convierte en pasado.
Los verbos esta noche se han
embriagado,
se alzaron en huelga.
Destila el alma alcohol, destila
la vida dolor.
Que pesadez sienten los pies, que
cansancio acosan las pupilas.
No son capaces las palabras de
controlarse a si mismas.
Huir, huir astutamente de esta
vida inerte que tanto aman.
Amar. Hay verbos que denotan
acción estilizada.
Duelen los tímpanos, duelen.
A la mierda el coeficiente
intelectual,
a la mierda las hadas drogadas
con codeína,
los hospitales sin puerta de
salida,
las visitas sin horario y las
vías ensangrentadas.
A la mierda la antología de besos
que se dieron,
las palabras cursis que no
significan nada.
Y entre tanto brindo:
Por la
sobriedad de las madrugadas que me acompañan.
Por el presente que se repite en el rollo viejo que siempre dejo velarse.
Por las películas que siempre olvido alquilar.
Por las gafas herrumbradas que perdí en la playa.
Por las gafas herrumbradas que perdí en la playa.
Por lo que escuche decir.
Por lo que dejo huellas en mi alma.
Por lo que dejo huellas en mi alma.
24/5/12
Mita Pite
Aún lo recuerdo, era una niña, pero me enseñaste tanto que jamás podría olvidarte.
Primero me disculpo por escribirte tantos años después de aquel día, pero en aquel momento aún no sabía escribir muy bien. Estaba en la escuela, en alguna clase que no recuerdo, cuando vi a papi asomarse a la puerta, algo le digo a la maestra, probablemente que habías fallecido. A mi no me lo dijo así, tardaron tiempo, lo que tardamos en salir de la escuela y cruzar el primer muerto de la calle. Como lo sabes hay momentos en los que no sé que decir, me gana el silencio, ese día fue uno de esos momentos. Desde niña tengo el mismo problema. Aún recuerdo cuando llegamos a casa estabas como dormida sonriendo, o al menos sonriéndome a mi, ya tus manos estaban frías, pensé que debían cobijarte, se que no te gustaba el frío. Me alejaron de ti para llevarte a una caja que no me dejaban mirar, era una niña, eso decían, pero olvidaron que esa niña pasaba todo el tiempo posible contigo, que apenas amanecía se escabullía en tu rincón, que comíamos Citrato, no sé ni para que pero nos lo comíamos, tomábamos café chorreado, bueno te confieso que hacías agua chacha, rezábamos el Rosario y apenas empezaba a llover nos acostábamos a dormir. Te confieso que aún lo hago, y siempre digo lo mismo como decía mita pite a mimis.
Se que no es necesario que te escriba todo esto, porque lo sabes, pero a veces me hace bien hacerlo así, además quien va a entender lo que siento después de tantos años cuando recuerdo que te fuiste sin que pudiera despedirme de ti, que te fuiste y esa niña que hoy es una mujer aún recuerda como si fuera ayer ese día. Hay cosas que no se olvidan. También sé que a pesar de los años no te visito en el cementerio, que no
rezo como lo hacen las tías el 24 de mayo de cada año, pero pienso en ti y te
recuerdo principalmente en las noches cuando me enrollo en tu cobija con olor a violeta.
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