29/2/12

Nuestro aniversario

Nos conocimos allá por el 2006, cuando andaba venteándole a la vida esos aires pintorescos de juventud robándole horas al sueño sin razones, tan solo por el gusto de decirlo.

Nos conocimos cuando la vida me inflaba el alma, cuando las heridas cicatrizaban espontáneamente, cuando no era necesario cuidarse la espalda, cuando huir era una excusa para seguir. 

Nos conocimos seis años atrás, y volvimos a unirnos más aquella mañana de un 28 de febrero del 2008.

Nos conocimos, y  entre tanto y tanto no sé si darte las gracias sea prudente, sí creerte parte de esto que soy sea ideal.

Me enseñaste a tragar lágrimas, a fingir sonrisas, a caminar a tientas, a olvidar planes futuros, a no pronunciar palabras que hieren con tan solo pensarles.

Desde que nos conocimos sos como una sombra que me acompaña, una sombra que me arropa cuando siento ganas de llorar, que me hiela los huesos y se roba mi voz.

En nuestro aniversario venís a recordarme tantas cosas que no se consiguen olvidar, ni sesiones de psicólogo borran las huellas que dejas en mí.

19/2/12

Vos


Mi taza de café huele a vos.  
A vos que sos como un castigo mal habido, 
como una luz que ciega,
como el silencio que aturde.

3/2/12

Déjame vivir / lo que queda

Te llevaste de mi tantas cosas / que al mirarme al espejo tan solo veo el reflejo de un rostro extraño / “Bienvenido sos vos” / las sonrisas son un acto reflejo, que ni saben. / ¿Te llevaste mi alma? / A veces sospecho que he muerto, y nadie se atreve a decírmelo./ Me dejaste vacía / lo sé / vos también lo sabes / me hiciste fuerte / quizás demasiado.

30/1/12

Descendencia


Mi abuela tuvo once hijos, de los cuales hoy quedan diez
en total la suma da: treinta y seis nietos,
cuarenta y ocho bisnietos y cuatro taranietos.

Somos descendencia naciada del campo,
provenientes de cafetales y posas en el bajo del río.

Ellos, arreaban vacas, montaban caballos y ordeñaban al alba.
Abuela lavaba en el río, palmeaba tortillas y atizaba el fogón.

Los estañones viejos guardaban contrabando.

Así fueron esos tiempos que relatan,
esos que son el reflejo de lo que somos
de la semilla que germino y germina
en toda una descendencia.

11/1/12

El testamento (2002)


Ayyy amores de colegio, esos que se fueron con el tiempo y llegan de visita cuando aparece la nostalgia, son como un mal chiste que hace gracia sin querer. Las más locas ocurrencias se vivieron, ahí, entre pasillos polvorientos y canchas improvisadas frente a chillonas paredes rosadas. Compartiendo vacaciones en Semana Santa, a medio año, feriados y fines de semana. Fueron tantas mejengas, campeonatos, lavadoras que sirvieron de hieleras los viernes por la noche, perdidas en el Silencio o El Rodeo, caminadas allá por Las Nubes, tardes en el Maracana. Todo un remolino de cenizas fue aquella época, un testamento de experiencias y resacas que heredaron algo así como amistades para hoy recordar.