14/9/11

La muerte, según Mathias


La muerte es así, ¿tan nocturna?
Decís que es como un reloj, un tic-tac que no da más.
Para mí, es una espera sin fin, una palabra interminable,
un pasillo con camillas donde aguardan cadáveres,
donde caminan enfermeras.
Decís “se acabo”, cuando se acaba la vida,
cuando dejas bajo tierra un cuerpo frío, que una vez dio calor.
Mecánicamente, estoy viva, aunque aún no he conocido al Giant Jack.
Definitivamente, sí, estoy viva,
aunque resulta difícil separar el corazón y el cerebro.
Juanma, mita, tío, pía, siempre es de noche para ellos,
como dice el Giant Jack “en el país de los muertos”, o ¿en el país de los vivos?
A ellos les llego el tiempo. It´s time to say goodbye.
La alargada sombra del amor, Mathias Malzieu.

El Blog

Una conversación tras monitores. La sociedad, la ironía, la paz, ¿el amor? La soledad versus vos y yo. Allende. Los libros de Saramago en portugués. Benedetti, el Lado Oscuro del Corazón. El Color del Paraíso, en Sala Garbo. Una lágrima que secas con un “enter”. Gioconda Belli. El check list entre los dos. El monitor que se hace rostro. Un sí, un tal vez, un rotundo no. El sexo con amor, el amor sin sexo. Un te quiero ¿titubeando?, sincero, sí, sí lo es. La lluvia que esperamos todo el día. Llovió en Coronado! En casa no.

13/9/11

La alargada sombra del amor

Hoy me puse falda y tacones, me hice una cola alta, y no me pinte los labios. Salí de casa, con el bolso a cuestas. Espere el bus, frente a casa de tío, caminando de un lado a otro. Rebusque en el bolso al subir el bus, olvidé los audífonos! Rodríguez no lo sabrá. Malzieu me acompañó en el camino.

Martes 13

Se ha oscurecido el cielo,
al parecer San Pedro decidió correr sus chunches de lugar.
Los truenos en seco me hacen volver la mirada a la ventana.
Espero sentada (literalmente) ver las gotas tropezarse con el vidrio,
y nada, ni una gota cae,
la nube gris se queda ahí, mirándome,
y la miro, y se frunce mi ceño, 
Dale, deja las gotas caer. 
Miro el calendario,
martes trece, 
“ni cases, ni te embarques”. 
El tipo de al lado enciende el radio, Musical,
tarareo “porque nuestro amor
no es un amor normal
de esos que Hoy es y mañana quien sabrá...“
Guillermo Dávila se hace en la radio, 
Aún no caen las gotas de lluvia,
martes, martes, hoy es martes, y trece. 
El dolor de cabeza merma,
y miro de nuevo hacia la ventana,
parece que el sol ha ganado la batalla,
pero la nube sigue ahí,
alimentando mi esperanza.
Lluvia, ¿lloverá un martes trece?. 

9/9/11

Las güilas, los carajillos

Los que jugábamos entre el patio de las casas, los que correteábamos a los pollos de tío-tío.

Los que nos encaramábamos en el pick up de papá para subir a Las Nubes, en Coronado.

Las güilas y carajillos que nos creíamos las historias de mita, leyendas y cuentos pueblerinos.  

Los que comíamos moras, apeábamos granadillas, los que nos íbamos pal bajo del río, y cogíamos café en vacaciones de fin de año.  

Los que le sacábamos brillo al piso con tal solo un par de medias viejas, los que veíamos Súper ratón, Súper Campeones, Heidi, La Casita de la Pradera, Odisea Burbujas, y otros cuantos más en la sala de alguna casa del barrio, o la alameda.

Güilas y carajillos que nos choreábamos tomando café con gatos y natilla, sin poder faltar las galletas de panadería con mantequilla. Los que comprábamos una pitufa, bolis y helados de palito en la esquina.

Los que sudábamos corriendo de aquí pa´allá, de allá pa´acá, y si salía alguno herido, no había nada que un poco de hielo no pudiese resolver.

Las güilas, los carajillos, que hoy decimos ¡Qué buenos tiempos aquellos!