25/1/17

Lo que me enseño un amor bonito


La palabra relación no existía en mi vocabulario, pensar en ella era cómo pensar en algo de corte demoníaco, qué peor cosa puede existir sobre la faz de la tierra que una relación, me cuestionaba. Pero simplemente paso, y fue un amor bonito.

Me arriesgue, sin cuestionamientos, sin prestar la suficiente atención a lo que hacía; hay ocasiones en que una se cree muy valiente, y piensa que nada malo podría pasar.

Acepte inconscientemente convenios que resultaron infortunitos y trajeron consigo noches sollozantes. Pero de que fue un amor bonito, sí, lo fue.  Aun cuando pudimos desencadenar una “bella” historia de amor, hoy somos dos desconocidos que se conocieron más allá de lo que pudimos imaginar.  

Él fue mi amor bonito cuando comencé a sentir de más, cuando me descubrí deseosa de compartir más tiempo a su lado, cuando me permití llevarlo a casa, cuando le abrí la puerta que daba hacia mi cama.  
Fue mi amor bonito cuando frente a conocidos y desconocidos entrelazamos nuestras manos, cuando empezaron las llamadas matutinas y vespertinas.   
Y hoy que ya no está aprendí que no es tan malo ver hacia el futuro sujeta a la mano de alguien, que pensar en el porvenir es una forma de decir te quiero.
Nunca me lastimo la idea de que pudiera estar con alguien más porque me hizo sentir segura, porque conversar sobre nuestras opiniones y decisiones en general era una razón para sonreír sin importar el cansancio que nos arropaba entrada la madrugada.  
Fue y será mi amor bonito porque nunca necesitamos firmar un acuerdo de exclusividad para dejar ser lo que fuimos. Porque amaba perderme en sus ojos, dormir recostada en su pecho y ver películas sin dormirme.
Pero rompimos las reglas de eso que llaman “relaciones abiertas”, y nos equivocamos, nos perdimos en un amor bonito, la negación nos enfrentó hasta separarnos.  
Lo que me enseño un amor bonito es que mi corazón encontró lo que anhelo por años, y aunque no fue una historia de amor con final feliz, al final al recordarlo esbozo una sonrisa. 

31/12/15

Gracias 2015

Wikipedia dice que un calendario es una cuenta sistematizada del transcurso del tiempo. Y qué es el tiempo, algo que se gana o que se pierde, una de las cosas más intangibles que logra hacernos perder la noción de lo que es la vida en sí.
¿Porque un treinta y uno de diciembre mi mente se inquieta con tan solo dos palabras, calendario/tiempo?
Hubo un momento en este 2015 en el que sentí estar viviendo el mejor año de mi vida, pero me equivoque, y aunque podría catalogarlo como el peor año de mi vida, me tropecé con un artículo que me hizo reflexionar.
Es la primera vez en mis treinta y un años que voy a pasar año nuevo “sola”, sin embargo sigo haciendo devotamente mi ritual justo cuando el calendario; ese que lleva una cuenta sistematizada del tiempo, se acaba, porque siento esta necesidad de repasar en mi mente y en mi corazón todo lo que este dos mil quince trajo a mi vida, repaso cada mes, haciendo hincapié en días importantes. Lo hago con el único fin de liberarme, de ser libre de mi misma, de amarme y perdonarme por todo cuanto hice y no hice.
En este momento a solas que me doy; donde solo el viento se escucha a mí alrededor, me enfrento a mí misma, y mirándome a un espejo me pregunto ¿Qué aprendiste este año Tatiana Melissa Vargas Mora?
Y en ese repaso mes a mes, me doy cuenta que este ha sido el año en el que he crecido como nunca antes. Aprendí cosas nuevas, experimente nuevas sensaciones, emociones y sentimientos, y confirmé otro tanto más sobre aquello en lo que creo e incluso en lo que no creía.
Reconozco que no sé cómo maneje, enfrente y logre sobrevivir a muchas cosas, pero lo hice, y aquí estoy, herida pero en pie. ¿La lección? No importa cuando rotas estén mis alas, siempre halle la fuerza para emprender el vuelo.
Aprendí que mi familia, aun no siendo perfecta debe estar siempre en primer lugar, porque los lazos que me unen a ellos no pueden romperse jamás. Porque ese círculo de amor es mi linaje, es de donde provengo, y aunque intente alejarme no hallaré jamás un amor tan real como el que nos damos aun habiendo diferencias, aun fallándonos. ¿La lección?  El motor de mi vida es mi familia, mi mayor bendición.
Qué decir de mis amigos, qué decir cuando me distancie de ellos durante un año; pero aun sin hablar, sin pasar con ellos el tiempo que tanto les dedicaba, acá están, siendo como siempre un regalo de Dios. Mi bastón han sido ellos, mi luz cuando quede a oscuras fueron ellos. Esas voces que siempre me dicen lo que no quiero escuchar siguen aquí, a pesar de haberles fallado. ¿La lección? Simple, hoy cuando no sé ni por dónde empezar de nuevo, mis amigos son el bálsamo que está curando mis heridas, las palabras que me animan a no flaquear.
Y sobre aquellos que ya no son parte de mi vida, aprendí que tan solo llegaron a cumplir un propósito en mí, y al concluir su misión ya no pueden seguir siendo parte de mi historia. Y aunque ha sido doloroso entender por qué, agradezco a Dios que hayan sido parte de este ciclo.  
Pero en tanto unos se marcharon, aprendí que en su paso abrieron camino para aquellos que no conocía y el destino dispuso que encontrarnos para vivir nuevos momentos, que aun sin entender están transformando mi vida.
Aprendí que al amor no le basta el amor, que el amor necesita ser entendido y aceptado, y aunque es un tema tan relativo, aprendí que merezco un amor de verdad.
Finalmente en el resumen de los daños que yo misma me cause, aprendí que el tiempo perdido no existe, porque ese erróneo concepto me enseño que puedo aún continuar haciendo realidad mis sueños, haciendo las cosas según dicte mi corazón, tendiendo cuidado más no miedo, porque son palabras y emociones distintas.
Es decir este año aprendí que mi Fe es mi escudo y mi oración el bastón que Dios tallo para mí, porque aun cometiendo tantos errores Él me enseñó en estos trescientos sesenta y cinco días que la fuerza del amor es el motor que mueve el mundo, y que ese mundo de igualdad, amor y respeto quiero vivirlo, pero debo primero empezar conmigo misma.

¡Gracias 2015 por todo cuanto me enseñaste! 

8/11/15

Sin miedo al sentimiento

Quiero abrazarte, y que me abrazas, besarnos. Quiero sentir el abrigo de tu pecho desnudo al dormir, despertar confiando en ti. 
Quiero conocer aún más de ti, porque entendí que la risa se siente mejor cuando estoy contigo. Porque quiero apoyarte en tus decisiones, estar ahí y ser parte de ello. Construir esa intimidad que nace solo en medio del silencio.

Y es que Denisse Márquez no pudo haberlo escrito mejor... Quiero dormir contigo en el sentido más inocente de la palabra. Quiero darte un beso de buenas noches, apagar la luz y acostarme a tu lado. Quiero estar allí, y oírte respirar el mismo aire que yo. 

Y es que no es un tema solo de atracción, es simplemente que no quiero estar lejos de ti, porque quiero aprender a quererte tal como eres. Aprender a querernos aun siendo imperfectos. 

Porque puedo tener la seguridad que querrás mis caderas anchas y mis pechos pequeños, porque podre desnudarme frente a ti sin complejos, porque querrás mi cuerpo y mi alma por igual. Y yo querré cada lunar que hay en tu cuerpo, cada cicatriz de tu alma, cada recuerdo del pasado, un pasado que me hará valorar aún más quien eres. 

30/9/15

Parafraseando a Walter Riso y a Saramago

Necesitas de mucho valor para amarme. Soy una mujer marcada por mi pasado. Una mujer de carácter fuerte pero de corazón bueno. 
Me he levantado siendo más fuerte después de una aparente caída, o varias.
A través del sufrimiento aprendí cual es el verdadero valor de la vida y estoy dispuesta a darla por una buena causa.
Necesitas de mucho amor para curar mis heridas, mis desilusiones, mis equivocaciones, pero sobre todo, necesitas ser inteligente. Muy inteligente.
Porque tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. 
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirme en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¡Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento!. 

12/9/15

Cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir

Dicen por ahí que cuando realmente quieres algo, debes dejarlo ir.

Una de las cosas más difíciles para mí es reconocer mis sentimientos. Pero muy a pesar de mi resiliencia sigo siendo una criatura romántica y sentimental. Sí transcribo las palabras de Allende porque en ellas he hallado la mejor descripción de esta chiquilina quien te quiere y jamás se arrepentirá de ello.

No planeaba que esto sucediera, es, es raro, pero pasó. Sabía que lograríamos todo cuento quisiéramos en nuestras vidas y proyectos. Aprendimos a querernos, nos convertimos en amigos, de esos que hacen planes juntos, que se dicen buenos días y buenas noches, de esos que comparten todo cuanto son y cuanto tienen.

Pero el estar diciéndonos “hagámoslo, hagámoslo juntos” es lo que me llevo a tomar una decisión. El destino nos llevará por caminos diferentes; es importante que lo sepas.

Me quieres, lo sé, lo siento cada vez que rodeas con tus manos mi cintura en tanto de puntillas recuesto mi cabeza en tu pecho para sentir los latidos de tu corazón. Y es que con cada abrazo que nos damos acomodas mi alma.  

Por ello hoy quiero agradecerte, aunque extraño parezca, el que hayas formado parte de mi vida, porque me enseñaste a vivir conmigo misma, a valorarme y amarme como siempre debí haberlo hecho.

Los sentimientos no siempre son sencillos. Pero hoy sé que lo que siento por ti me quita lo que debo darme a mí primero. Sí, siempre se da y sin pedir nada a cambio, pero inconscientemente me he visto, he visto a una mujer que te quiere y da todo por ti, una mujer que calla en tanto sueña despierta, una mujer que cree que algún día le verás como mujer, que espera dejar de ser la amiga.  

No puedo continuar entregándote algo que ni siquiera tengo para mí misma. Llego la hora de pensar en mí. Llego la hora de reconocer que deje de verte como amigo. Yo te quiero, quiero al hombre que hay en ti.  

Pero no, yo no soy ellas, no soy esa chica de bares a la que conquistas con trivialidades poco sentimentales, no soy la chica que sacas para llevarla a un motel, no soy la bebedora de whisky, la que fuma marihuana, escucha rock y sigue tus pasos como una sombra. Yo, yo soy una mujer.


Una mujer que supo darse cuenta a tiempo que quererte no es ni será suficiente.



26/8/15

Me voy


El error es no haber sido sincera contigo. El error fue dejar ser a un sentimiento un secreto a voces.
Me sentí tan atraída por ti por ese aire apasionado y seguro que te hace ser.
Siempre supe que entre nosotros nunca llegaría a pasar nada, porque nuestras vidas son bastante distintas, pero la conciencia realista no evito que aprendiera a quererte, y por ello equivocadamente intente seguirte el ritmo, de acostumbrarme a ese paso extremadamente rápido que llevas de la vida, pero en el intento deje de ser quien soy.
He sido mi propia “carcelera” los últimos meses; no eres el culpable, es importante que lo sepas antes de seguir.
Busque transferirte toda mi fuerza y poder en nombre de lo que me haces sentir, pero esta clase de sentimiento tan solo ha destruido la conexión con mi propia fuerza. Deposite en ti mi fuerza, mi seguridad; y recalco no es un reproche asumo la responsabilidad de mis sentimientos, no me obligaste a quererte, yo decidí hacerlo.
Aun siendo tan distintos conectaste con mi corazón, y quiero creer que me has respetado profundamente, me prestaste apoyo, te convertiste en mi amigo y agradezco a la vida que lo hayas sido; pero ha llegado el momento al que tanto temía, debo irme.
Me voy agradeciéndote todo cuando hiciste por mí, me voy porque antes de quererte a ti, mi amor propio no me permite seguirte.
Me voy guardando en mi piel nuestros abrazos, esa sensación de sentir el latido de tu corazón, la respiración pausada de tu pecho y el olor de quien eres en esencia.
Sí, me voy guardando en mis recuerdos quien en realidad eres, porque esta chiquilina conoció a un hombre maravilloso que le enseño la gran lección de amarse así misma antes que a los demás. 

16/7/15

En este momento de mi vida

Subí al tercer piso con un ligero equipaje, consciente de que al cumplir 30 no pasaría desapercibida. Para bien o para mal el numerito este nos confronta sobre lo conseguido y lo pendiente por alcanzar, todo gracias a la presión social que se ejerce sobre cada mortal en esta tierra.

Casarse, trabajar, tener hijos o abandonar el hogar paterno son la idea central de cualquier conversación en la que una se vea involucrada.

Las expectativas de lo que debía alcanzar versus lo que verdaderamente logré al llegar al tercer piso es el origen de los más épicos conflictos a los que hoy me enfrento.


En los últimos seis meses de mis treinta años han surgido ciento y un interrogantes, he sentido miedo, angustia, temor, me he “torturado” a mí misma, pero la montaña rusa de emociones la he vivido a plenitud y consciente.

A dos días de hacer cumplido treinta y un años veo en el espejo el reflejo de una mujer que está defendiendo sus ideales; no lo que la sociedad demanda de mí,  y aunque es un desorden puedo decir que es esta la mejor etapa de mi vida, porque en los últimos seis meses aprendí que lo común no necesariamente es normal, que ser buena no es sinónimo de ser idiota, es tan solo una virtud, porque parafraseando a Charles Chaplin, decidí que mi cuerpo desnudo le pertenecerá solo a aquel que se enamore de mi alma desnuda, porque el tamaño de mis pechos no definen mi valor, aprendí que suponer no es una opción, que ser autentica es un deber conmigo misma, que hacer y dar siempre lo mejor es tan solo un compromiso con mi mente y mi corazón, que sí alguien me lastima es porque yo así lo decidí, soy dueña de mis emociones.

Es decir en este momento de mi vida en el que llevo mi cabello largo, en el que las gafas me siguen caracterizando gracias a la miopía, al astigmatismo y a un coágulo en la vena central de mi ojo derecho, en el que sigo midiendo lo mismo de hace diez años, en el que soy más consciente que nunca de mi diagnóstico médico, en el que sigo siendo asustadiza y le sigo teniendo miedo a los temblores… me he reconocido desnuda en cuerpo y alma, reconociendo a la mujer que soy, una mujer activa, ingeniosa, ocurrente, imaginativa, creativa, con dones y talentos desbordantes, desafiante y ambiciosa, con un carácter hermético, testaruda, una mujer que piensa, repiensa y medita, rigurosa aun siendo un tanto indisciplinada, con un sentido inminente de equidad; y aunque me siento vulnerable me exijo ser fuerte, sobre todo en este proceso de cambios y transformaciones, porque entendí que mi vida me pertenece y ser la extensión de otros no es una opción, y es que está bien que no estén de acuerdo conmigo, la discrepancia es enriquecedora. Porque en este bombardeo de comentarios que van y vienen en mi contra, simplemente me pregunto ¿Qué puedo hacer mejor? 


En fin, llegue a mis treinta y un años con una cuenta bancaria que está en cero, una casa por pagar, dos tarjetas de crédito, llegue siendo un número más en el infinito índice del desempleo, llegue con el mismo equipaje con el que me prepare para llegar a los treinta hace un año y aunque no han sido días fáciles recuerdo una frase Nora Ephron “Sobre todo, sé la heroína de tu historia, no la víctima”. 


17/5/15

¡Yo te quiero!

Pues bien he de decir que cometeré un suicidio emocional, y aunque sería de gran ayuda moral tener dentro un par de Jägermeister, no tengo más que tres tazas de café y un cigarro apoyándome moralmente.
El tema es sencillo, te quiero, si esa es la cuestión ¡Yo te quiero!
Te quiero aunque no entiendas un carajo de poesía. Te quiero aunque no puedas escuchar a Atahualpa Yupanqui o a Violeta Parra sin dormirte. Te quiero porque a pesar de que sabes que más de la mitad de los libros en  mi biblioteca son novelas, sigues agregando nueva literatura a mi vida.
Te quiero porque desde nuestro primer abrazo entendí que no quiero estar lejos de ti.
Y si, lo sé, vos también me quieres, no justamente del mismo modo, pero me quieres, y por eso es que te escribo.
No quiero atentar contra tu libertad, puedes pensar, creer y sentir lo que te dé la gana, pero quiero que sepas que te quiero, y que como dice Cortázar confío plenamente en la casualidad de haberte conocido.
Y es que sé cuan difícil de entender soy, que probablemente pienses que estoy loca, sé que a veces no te contesto bien, que lo despistada ya está convirtiéndose en un problema, que soy terca (Igual que vos eres un terco), que lo arisca me acostado dejar de sentir tus caricias. Pero cuando no me entiendas, cuando pienses “Qué mujer tan loca”, solo bésame en la frente, cuando no encuentre las cosas solo ayúdame a encontrarlas, cuando la terquedad se apodere de mi vamos por un café del día a Starbucks, y cuando la mujer arisca que hay en mi salga a relucir solo abrázame de verdad porque es en tus brazos donde quiero estar.
Y sí lo sé, esto es una locura, pero que puedo hacer, yo solo aprendí a quererte tal como eres, a querer y admirar el hombre en quien te has convertido. 
Toda esta hablada se resume en que sin importar lo que pase quiero dormir contigo, en el más inocente sentido de la palabra, quiero que camines hacia tus sueños en tanto voy a tu lado caminando por los míos, quiero empezar y terminar el día diciéndote que te quiero, aún sabiendo que no será fácil, pero que valdrá la pena, compartir mi café contigo, y porqué no lo que me quede de vida.  




   

3/5/15

Desliz emocional

El desliz de haber aprendido a quererle 
me ha llevado a mutilarme el alma
cuando las palabras intoxican hasta el silencio
ya no hay remedio alguno.

Y es que, aunque piense que es él mi forma ideal de sentir
hoy todo marcha en sentido contrario
porque he dejado de escuchar sus elogios
de sentir sus leves caricias
porque a su lado estoy a la defensiva 
y es así como reconozco que es necesario mi retorno 
retornar a mi lugar en este mundo.

8/4/15

Renuncia voluntaria


Renuncio a vos, serenamente,
como renuncia el alma a la vida ante la muerte.
Renuncio a vos, consiente,
como renuncian las palabras abatidas.

Renuncio a vos porque es inútil prolongar el duelo.

Renuncio sin haber pronunciado palabras,
sin saber cuan profundos han de ser tus besos.

Renuncio, sin previo aviso,
sin lágrimas, más si un puñado de sonrisas;
porque es sana la distancia
cuando no permuta el mismo sentimiento.

17/1/15

Hoy no te quiero. Hoy te odio



Estoy hecha de experiencias, de caídas, de cicatrices. Hecha a base de errores, de estúpidos errores que cometí y cometo, de libros, de poesía, de canciones. Estoy hecha de mis propios abrazos, de miedos y complejos. Hecha de lágrimas silenciosas que ahogaron mi alma, de sonrisas y carcajadas, de un corazón que se niega a sentir, de una mente insaciable que me invita a seguir. Hecha de decepciones acompañadas de besos inexpertos.
Estoy hecha de Fe, de esperanza y amor. Hecha a imagen y semejanza de quien más me ama; aun cuando a veces no pueda comprenderlo.
Estoy hecha a base de recuerdos, de experiencias, de un primer amor tan toxico como el alquitrán, de un amor que fue y no lo fue.
Y aun siendo quien soy, hoy no te quiero, hoy te odio porque llegaste a recordarme que aún estoy hecha de sentimientos, y que es en tus brazos en donde recuerdo que aun puedo sentir. 

16/11/14

Dejar la rutina

Dejar la rutina de lado es quizás una estocada inconsciente que se le da al alma.
Dejar la rutina de lado es como un recital de poesía declamada ante el absorto silencio.
Dejar la rutina de lado es recitar en la mente ese poema de Benedetti que tanto se ha leído.
Es creer en el sentimiento, es volver a sentir, es anhelar lo prohibido, es creer.


Y es que a veces, solo a veces, se le da permiso a la razón para que pueda el corazón sentir. 

8/11/14

La mujer detrás de un diagnóstico médico

En un artículo publicado por la American College of Rheumatology se describe el Síndrome Antifosfolípidos (SAF) como una enfermedad autoimnune que puede causar la formación frecuente de coágulos en venas y arterías, y abortos espontáneos. Los coágulos se producen debido a la presencia en la sangre de proteínas denominadas autoanticuerpos antifosfolípidos (aFL), que atacan los propios tejidos de la persona. Estos autoanticuerpos interfieren con la coagulación, lo que conduce a la formación de coágulos o trombosis (el flujo de sangre se detiene debido a un coágulo).

Tengo treinta años, soy primogénita, la mayor de tres mujeres, nací un sábado catorce de julio de 1984 en la noche, profesionalmente me forme como relacionista pública y me desempeño como gerente de mercadeo y fui diagnosticada con Síndrome Antifosfolípidos hace nueve años.

Quiero aclarar que el SAF no es contagioso, simplemente se trata de una enfermedad que provoca que mis propias defensas hagan daño a mis vasos sanguíneos y a mi sangre; es decir mi organismo se volvió un poco loco y se daña así mismo.

Al producir una cantidad insuficiente de plaquetas en mi médula ósea dependo de una pequeña pastilla que me acompañara el resto de mi vida; sin embargo es común que tenga sangrados en mi boca y encías, hematomas que forman parte de mi outfit, hemorragias nasales y pequeñas manchas rojas llamadas petequias.

Debido al SAF sufrí también una trombosis ocular en la vena central de la retina en mi ojo derecho; debido a ello he sido operada nueve veces en termino de cinco años; cirugías que dejaron unas bellas marcas alrededor de mi ojo que tan solo cuenta con un 10% de visión.

Pero más allá de todo este sin fin de generalidades médicas hay una mujer que siente, que ha tenido miedo, que se ha enfurecido y quien inevitablemente ha llorado y que llora, una mujer arisca (Como me dijo alguien), una mujer que comúnmente está a la defensiva. Lamentablemente no soy de piedra (Que más quisiera yo) pero cuando lidias con una enfermedad lidias contra tus propios sueños, anhelos, se lucha contra lo que se quiere.

El SAF no solo cambio mi condición médica, el SAF cambio mi vida.

15/10/14

Doce años


Sabes que las cosas andan mal cuando sientes esa extraña opresión en el pecho. Y es entonces cuando despiertas, cuando decides mutilar los pensamientos irreverentes que van naciendo en contra de la realidad, cuando se hace más necesario el silencio, cuando las letras se convierten en terapia.
Ese duelo perpetuo autoimpuesto hace eco, más aún entrada la madrugada.
Cómo olvidar, cómo desahogarse, cómo desencadenar el alma de su agonía, cómo simplemente olvidarlo.

Han pasado doce años, doce años desde aquel primer día en que se cruzaron nuestros caminos. Han pasado doce años en los que no hemos sido más que amantes fortuitos. Recuerdo cada detalle, recuerdo el olor de su piel, el calor de sus manos, recuerdo su mirada imperante, sus pasos cansinos y todos sus vicios.  
Tan solo libros y notas vagaban en mi cabeza, tan solo versos de Benedetti, de Neruda, tan solo Cortázar, tan solo Gioconda Belli, tan solo los sonetos de amor impresos, tan solo los cuestionamientos filosóficos de  Friedrich Nietzsche. ¡Era feliz!
En aquellos días las faldas de manta y las viejas sandalias reflejaban un guarda ropa ligero, bolsos de tela que salvaguardaban libros y libretas; y unas manos siempre dispuestas a escribir.
Y llego él atropelladamente, así sin más.
Llego haciendo despertar sentimientos, opresiones inexplicables en el pecho. Llego dejando el roce de sus manos en mi espalda. Llego dejando cicatrices en mis labios; labios que solo aprendieron a besarle a él.
Contra todo pronóstico él llego.  
Y entonces me cuestiono, y lloro, y le reprocho a mi mente por ser tan débil y al corazón por su existencia.
Doce años.

5/10/14

La talla de mi brasier

¡Dios bendiga a quien invento el brasier! Por cierto ¿Quién lo invento? Google respondió a mi pregunta con aproximadamente 176.000 respuestas.

Bien, después de leer las primeras tres de ellas en síntesis el brasier tiene aproximadamente unos cien años de existencia, sobre su creador no me quedo muy claro, la historia habla de Otto Titzling, Phillip de Brassiere, Wallace Reyburn, Hermine Cadolle, Pierre Poiret y finalmente se menciona a Mary Phelps Jacobs, en fin quien fuese entre ellos ¡Dios le bendiga!

Existen alrededor de esta prenda una serie de datos interesantes, por ejemplo durante la Primera Guerra Mundial Estados Unidos obtuvo 28 mil toneladas de acero, producto de los corsés, los cuales pasaron a ser tan solo metal fundido.

Otro dato que me llamo la atención, es que al igual que los condones y ataúdes, la producción de brasier fue “estándar”, hasta 1928 que Ida Rosenthalu, comenzó (como llamamos los mercadologos) la segmentación de un producto por siempre imperante.

En los años sesenta una quema de brasier se convirtió en la voz de mujeres que reclamaban sus derechos y libertades sexuales.

Cuando surgió en mi cabeza escribir La talla de mi brasier estaba sentada en una mesa de tragos con dos hombres, mientras los escuchaba hablar sobre lo que ellos consideran un importante atributo femenino (los pechos), fue escuchándolos que me di cuenta de cuantas veces he sido participe pasiva en conversaciones de este tipo, por ello decidí empezar a escribir.

Somos juzgadas por el atractivo de nuestro cuerpo, especialmente por el tamaño y forma de nuestros pechos y sumado a ello somos bombardeadas por la industria de la lencería, que vino con el propósito de “ayudarnos” a aumentar nuestros pechos; muy solidario de su parte, ya que entre más grandes sean; sin generalizar, es mejor visto.

Entrando a la adolescencia mis padres me regalaron un libro llamado el Desarrollo integral del adolescente de Nancy Van Pelt, libro que años después leí con fines académicos. El capítulo tres se titula La niña preadolescente, en el cual tres páginas hablan sobre el desarrollo del busto.

Uno de los párrafos que más llamó mi atención en este apartado fue “Algunas chicas no saben qué hacer con su busto cuando se desarrolla. No saben si ocultarlo o exhibirlo. Si procuran ocultarlo, eso significa que tratan de ocultar el hecho de que están entrando en la adolescencia. No hay necesidad de hacerlo. Pero tampoco deben exhibir su busto usando blusas excesivamente escotadas o prendas de vestir demasiado estrechas. La gente debería sentirse atraída a ella por su persona y no por su busto”. Esas últimas quince palabras marcaron mi vida.

La talla de mi brasier es 36B, mis pechos sobrepasan el tamaño de mis manos. Mis pechos, sí, mis pechos, ellos son míos, le pertenecen a mi cuerpo, son una extensión de mí, pero no me definen, porque soy más que una talla de brasier, porque no he necesitado en treinta años exhibirlos para recibir un elogio, porque puedo vestirme sin necesidad de dejarles ver, nunca han sido el centro de atracción ante un hombre o en medio de una conversación porque tan solo son parte de mi anatomía.

Una talla de brasier no define quienes somos o cuan merecedoras de amor podemos ser. Una talla de brasier es tan solo un número que nos permite sentirnos cómodas y bellas al vestir, es tan solo un símbolo que nos hace ser mujeres, tan solo eso.

Por ello yo bendigo mi sexo, bendigo mi cuerpo y mis pechos talla 36B.



9/7/14

Me enamore

En algún momento de la vida busque a alguien con quien compartir eso que llaman felicidad, y en el intento me enamore de él, de ese lector empedernido que me envolvió en sus palabras, que me hizo sentir especial con tal solo clavar su mirada en mí.

En él vi sus ansias por buscar más allá de las palabras, del silencio. Pero no percibí que tan solo se burlaba de mí, en tanto yo me enamoraba cada vez más de él.

Me enamore de quien me escuchaba como si mis palabras salieran de algún libro, de quien me cuidaba como si temiera perderme; al menos así lo quiero creer. Sí, me enamore de él, de quien entro atropelladamente a una clase, del rebelde, del lector, del que estuvo más ausente que presente en cada capítulo de la historia. Me enamore escuchándole hablar de política, religión, ciencias y arte.

Me enamore del chico raro que amaba el café por las mañanas acompañándole de algunos cigarrillos, del que nunca hizo bromas tontas, de ese loco que me abraza en silencio en tanto besaba mis labios con delicadeza.

Me enamore de él al verlo leer un libro, reafirme ese amor al reposar mi cabeza en su pecho antes de dormir oliendo su piel, pero me enamore aún más cuando empezó a escribir esas cartas que dibujaban una sonrisa en mi rostro.

En algún momento de la vida busque a alguien con quien compartir eso que llaman felicidad, y en el intento me enamore del hombre incorrecto que inmortalizo sus besos en mis labios.

Busque a alguien con quien compartir eso que llaman felicidad, y termine conociendo a quien me presento la soledad.

18/5/14

Al final

Esta vez el canal y la frecuencia del mensaje variaron./ No escribiste entre semana, esperaste al fin de semana. / Escribiste exactamente a siete meses de aquel sábado en el que sin más nos dijimos “adiós”. / Escribiste antes del clásico, bajo un aguacero, de noche y sin aviso alguno. / Escribiste confesándote… confesándome. / Escribiste creyendo volver a encontrarme tan enamorada como hace diez años, incluso como hace siete meses atrás. / Pero escribiste omitiendo el paso y el peso de los años. / Te quise tanto. / Deje que encendieras y apagaras la luz. Que llegaras y partieras sin más./ No negare que avivaste en mí ese sentimiento al que llaman amor. Pero hoy nuestras vidas son distintas. / Y aún así escribiste cuando descubriste que al final soy la única persona con quien puedes ser quien eres, con quien quieres serlo. / Escribiste acostumbrado a mi soledad, esa soledad fruto de una convicción errada. Escribiste creyendo aún tenerme.

3/4/14

Ceguera

Años de ceguera a oscuras en silencio dependiente del recuerdo apenas sobreviviendo entre sueños. Siguiendo caminos sin sentido, sonriendo sin sentirlo, construyendo muros sobre su recuerdo, entre escombros y escombros. Pensando en el algún día en un regreso en un “milagro”. Fue entonces, quizás, cuando se dispersó la ceguera, cuando la noche dejo de ser noche, cuando me entere que la soledad es también compañía.

23/9/13

Soltera y sin hijos


Antes de que comience a leer deseo advertirle que si es usted una mujer; como suelen decir, infelizmente casada e infelizmente madre no debería continuar la lectura.

Tengo veintinueve años, soy soltera, no tengo hijos, lo cual no es sinónimo de que esté en contra del matrimonio ni la maternidad. Tampoco es sinónimo de infelicidad, egoísmo, o algún otro sinónimo de las palabras mencionadas.

Soy soltera y sin hijos porque aprendí; gracias a la formación de mis padres a tomar decisiones en base a mis proyectos personales y profesionales. Es decir, a corta edad tome la decisión de estudiar una carrera que me apasionase para así no tener que trabajar nunca, por ende decidí rodearme de personas con una línea de pensamiento similar, eso significa que gusto de conversaciones inteligentes, retadoras, tanto como alentadoras; lo anterior me volvió una persona selectiva.

A lo largo de los años he ido construyendo una madurez emocional que me ha costado relaciones fallidas, tanto a causa de mi apatía por las relaciones dramáticas, como en mi manera de ver el amor; una balanza entre lo racional y lo emocional.

De cara a la vida sentimental he por tanto aprendido a conocer y descartar, así que si usted es de las mujeres que se jacta de llevar un anillo de compromiso o una sortija de boda, mirándome con lastima, pierde su tiempo. Lo que quiero decir con esto es simple, su frustración no fue mi elección.

Si es usted hombre y ha leído hasta el párrafo anterior, quiero que sepa que ser soltera y sin hijos se debe a que a diferencia de las mujeres con quienes suele compartir su cama, yo no busco un hombre que me proteja, busco un hombre que sea mi compañero, quien viva en busca de su realización personal y profesional, y comparta conmigo esa felicidad y triunfos, al mismo tiempo que comparto con él mis alegrías y logros.   

¿Por qué escribir algo así? Se preguntará, si al igual que yo es una mujer soltera, felizmente casada o bien si es usted un hombre con sentido común… pues bien últimamente he lidiado con comentarios despectivos, un tanto cargados de lástima, pero más aún de frustración e incomodidad por parte de mujeres que se sienten molestas consigo mismas por mi estilo de vida... Así que decidí reflexionar un poco al respecto.

La vida se basa en decisiones, se basa en asumir responsabilidades, se basa en convicciones, y hago hincapié en el tema de asumir responsabilidades, de verse a uno mismo como individuo de no actuar con base a lo que los demás quieren, esperan o desea… La felicidad es algo personal.

Déjeme decirle que el amor es algo maravilloso, que creo en él. He llegado amar y he sido amada. He llorado y sonreído por el amor, pero sé que esa idea de subirse o no al tren del amor es una decisión basada en la felicidad de dos personas que quieren vivir una vida compartida sin dejar de ser quienes son, es un nosotros sin egoísmos, sin machismo ni feminismo.

En fin, la razón de este desahogo es simple, como lo mencione, las mujeres libres e independientes no tenemos la culpa que las mujeres frustradas e infelices se sientan más frustradas y más infelices al vernos ser felices.
 

15/7/13

Hablando de mi

El preámbulo de los treinta es un agasajo mental. ¡Sí! Así lo defino, un agasajo que viene a cuestionar sobre lo vivido, lo aprovechado, y porque no lo desaprovechado. Aunque siempre de lo que consideramos derrochado aprendemos mucho más.  

Pues bien, como quinceañera releí mi diario, sí, sí, un diario, como esos de colegiala en donde plasmas sonrisas, llanto y suspiros, uno por el cual los años han pasado, han ido madurando, dejando entre ver en sus páginas amarillas una metamorfosis, mi metamorfosis.
Soy lo suficientemente consiente de que en la vida lo importante (Al menos así lo he aprendido) es reconocerse en lo vivido, en recoger de cada experiencia una pisca de algo que en algún momento ha de servir. O pues bien, una pisca de algo que siempre se presta como excusa para brindar.   

Por tanto he de confesar que ayer cerré un ciclo, renací, eso significa para mí un cumpleaños, en el que se recopilan experiencias tal cuales tesoros.
Y acá entra el sentimentalismo, siete años atrás ¡Qué rápido pasan los años! Cada vez voy comprendiendo e interiorizando la realidad, mi realidad, la cual en lo más mínimo se asemeja a lo que una vez soñé. ¡Condenado destino! Pero que bueno ha sido este conmigo.

Por ello aquí estoy, aquí voy, aquí sigo sacando pecho, remangándome la camisa, sacudiéndome el polvo de las rodillas, lavándome la cara y curándome las heridas, pero mejor aun saboreando los buenos momentos, esos en donde duele la panza de tanto reír, en los que las lágrimas brotan de felicidad, en los que sientes que el corazón se te sale del pecho por su palpitar.
Y lo mejor, me quedan sueños por cumplir, metas por alcanzar, cosas por compartir, un camino por andar, otros por conocer... y he de confesar que hoy más que ayer la convicción de encontrar un compañero de vida, alguien capaz de amar con libertad. En tanto este llegue, continuo mi nuevo ciclo, uno que trae ya consigo muchas más bendiciones de las que podría creer merecer, una familia hermosa más no perfecta, una profesión que no es un trabajo es un placer, una pasión, y, desde hace mucho un fenomenal grupo de amigos y amistades, que me hacen recordar que siempre hay algo en la vida por celebrar.

Son muchas las bendiciones, los regalos que han llegado a tocar mi alma, mi mente, haciéndome ser una mujer que recién cumplió veinte nueve años, y con ellos un invaluable significado sobre el don de la vida que Dios me concedió.
Hoy por tanto continúo caminando, sonriendo, llegando a casa, amándome para poder amar con sinceridad, siendo feliz, llorando con libertad y sin culpa, encontrando y defendido mi lugar en el universo.

¡Felices 29!